“Sí, es posible”

Plana Abogados apuesta por la igualdad y la conciliación

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SL

Hace unos días el diario Expansión reproducía un artículo del Financial Times cuyo titular rezaba así: “¿Se puede ser madre y socia de un bufete a la vez?”

El caso de Sònia López Villa demuestra que, con algunas dificultades, la respuesta es “sí, se puede”.

Sònia es economista y asesora fiscal y entró a trabajar en Plana en 1996 en un momento en que aún trabajaba Félix Plana, fundador del despacho en 1943 y padre del socio director actual, Antonio Plana. El despacho se dedicaba básicamente al asesoramiento fiscal y contable. Con el objetivo de cubrir las necesidades de los clientes, el despacho amplió sus servicios hacia el área mercantil centrándose en pequeñas y medianas empresas, a las que acompañaban legalmente en su proceso de crecimiento.  Un crecimiento que a menudo precisaba de operaciones de fusión, adquisiciones, operaciones societarias y la fiscalidad específica de las personas jurídicas.

Plana crece de manera progresiva

Junto con otro de los abogados fiscalistas, Pablo Lázaro, se convierten en socios en 2007. Con el tiempo, el despacho ha ido creciendo en otras áreas legales, como Inmobiliario, Sucesiones, Propiedad Intelectual, Procesal civil y penal y Laboral. Posteriormente, se incorpora el abogado Luis Crisenti como cuarto socio. En la actualidad el despacho cuenta con 30 personas, y más de la mitad son mujeres.

Sònia se define como una persona organizada y responsable, que intenta llevar un seguimiento detallado de todos los temas. Le gusta trabajar en equipo e intenta que las personas de su alrededor crezcan profesionalmente.

Le encanta la lectura, en especial la novela, y sus escritores favoritos son Isabel Allende, Eduardo Mendoza, Care Santos… También viajar (aunque ahora con los niños pequeños resulte más limitado), ir al cine, ver series y le chifla la gastronomía, no tanto cocinar como ir a un buen restaurante.

Sònia fue madre pasados los 35, cuando su carrera profesional estaba estabilizada y ya era socia del despacho. Su marido es abogado y trabaja también un bufete de Barcelona.

La conciliación en un despacho de abogados

En Plana había antecedentes de profesionales que habían tenido hijos y en el despacho siempre se intentó adaptar los horarios para permitir la conciliación laboral con la vida familiar. Sònia decidió compactar su jornada, con el apoyo del resto de socios. Por la mañana viene en coche desde Sitges con su marido. A las 9 empieza su jornada y acostumbra a marcharse hacia las 17,30 o las 18 h. Vuelve en tren e intenta estar siempre hacia las 19 h. en casa, aunque nunca deja de estar conectada.

Cuenta con la ayuda de una canguro para sus hijos que los recoge del colegio y cuando ella llega les dedica el mayor tiempo posible, juega con ellos o les ayuda a hacer los deberes. En verano aún les da tiempo de disfrutar de la piscina o acercarse hasta la playa, a cinco minutos de su casa, o tomarse un helado en una terraza.

Su marido llega algo más tarde, aunque los fines de semana es él quien se encarga más de los niños y de llevarlos a los partidos de fútbol o a las múltiples actividades que se realizan en Sitges. Cuando pueden se escapan los cuatro a Menorca, donde pasan las vacaciones de verano.

Mujer, madre y socia a la vez

“Combinarlo todo no resulta fácil”, comenta Sònia. “A las mujeres se nos exige mucho más que a los hombres. Normalmente llevamos el peso de la casa, asumimos la mayor parte de responsabilidad sobre los hijos, pero además hay que tener buena imagen, ir al gimnasio, vestir de manera elegante y, por supuesto, demostrar que somos buenas profesionales. Pero en Plana he encontrado siempre mucho apoyo por parte del resto de socios, de mi equipo de trabajo y, también, la comprensión de los clientes. Intentamos que las reuniones en las que participo, salvo excepciones, sean dentro de mi horario laboral. Eso sí, después de cenar, cuando mis hijos ya están acostados, me conecto siempre al correo electrónico, atiendo lo más urgente y preparo la actividad del día siguiente”.

Su segundo hijo estuvo a punto de nacer en el trabajo. “Se adelantó un mes y medio. Rompí aguas en el despacho. Antonio Plana y otra compañera me llevaron al hospital. Por suerte, todo fue bien. Era el último día para presentar las declaraciones de renta, el momento de más actividad del año. Fue una experiencia que nunca olvidaré. Igual que con mi primer hijo, no agoté toda la baja de maternidad, y me llevaba trabajo a casa. Luego, al reincorporarme, durante los primeros meses trabajaba hasta el mediodía”.

Igualdad salarial y paridad

“Es cierto que en el reparto de roles normalmente las mujeres tenemos más responsabilidad con los hijos cuando los dos cónyuges trabajan, pero estoy contenta de poder combinarlo todo, aunque implique un sobreesfuerzo. En Plana, ser mujer nunca ha sido un problema, al revés. Siempre ha habido paridad o incluso ahora hay muchas más mujeres que hombres, y no hay diferencias salariales en los mismos niveles de responsabilidad. Creemos en la igualdad y la ponemos en práctica, con todas las dificultades que ya tenemos normalmente las mujeres”.

SL entrevista Foto equipo

“A cambio, creo que todos los que estamos aquí, y yo la primera, le entregamos lo mejor de nosotros al despacho. Y yo estoy encantada de trabajar aquí desde hace tantos años, es como si fuera mi segundo hogar (o el primero, según las épocas). A veces me gustaría tener un poco más de tiempo para mis hijos, pero intento que el que paso con ellos sea de la máxima calidad posible, es el signo de nuestro tiempo.”

Nuestra filosofía

“En el despacho tenemos muy claro que primero son las personas, y después todo lo demás. Es nuestra filosofía y la aplicamos también a nuestros clientes. Primero hay que escuchar, atender, empatizar con el cliente. Siempre hay uno de los socios que atiende personalmente al cliente, cosa que no ocurre en los grandes despachos. Detrás de cada empresa, hay personas e intentamos ofrecer un servicio integral para que se encuentren atendidos en todo momento, intentando prevenir sus problemas. Queremos crecer, pero sin abandonar nunca ese trato personalizado con nuestros clientes. La verdad es que me siento muy contenta de trabajar aquí. Y aunque no es algo sencillo, sí, se puede. Se puede ser madre, socia y sobrevivir al intento. Y ser feliz”.

Que al final, acaba siendo lo más importante.

 

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